¿El oro es un buen instrumento de cobertura contra la volatilidad en renta variable?

Por: Paul Zanabria

(Docente de BURSEN-Centro de Estudios de la BVL y de la Escuela de Postgrado de la Universidad del Pacífico)

La volatilidad en los mercados es un tema fundamental, tanto en renta variable como en renta fija. Esto se da por las expectativas de incrementos de tasas de interés en USD por parte de la Reserva Federal (FED) para los próximos meses y las opiniones contrarias por parte de algunos agentes en el mercado, debido a la debilidad de la inflación y del crecimiento de los salarios en EE. UU.

La tradición en el sector dicta que cuando los mercados están muy volátiles, por ejemplo, un nivel alto en el índice VIX (índice de volatilidad del mercado), es correcto moverse hacia un activo refugio clásico como el oro. Esta idea generalizada se basa en la supuesta correlación negativa entre el oro y la volatilidad en los mercados de renta variable. Sin embargo ¿Es del todo cierto este vínculo tradicional en el mercado?

Si analizamos la correlación entre el oro y el índice VIX en el corto plazo (2-5 años de data) esta se mantiene ligeramente positiva, mientras que a largo plazo su relación es casi inexistente. Por lo tanto, cabe tomar en cuenta otras variables a la hora de plantear una estrategia de inversión y al lidiar con la volatilidad en los mercados financieros.

oro instrumento de cobertura

Si vemos tanto el corto plazo como el largo plazo, el oro mantiene una correlación mucho más fuerte en términos positivos con el dólar e inversamente con las tasas reales. Esto da un rol muy importante en casos como “Black-Swan” (evento de crisis financiera inesperada con extrema dificultad de ser predicha) debido a que en este tipo de eventos, las tasas reales caen mientras que la aversión al riesgo aumenta considerablemente. También se encuentra el aporte positivo del oro en cuanto a la diversificación. Sin embargo, muchos de los modelos de Asset Allocation en el mundo le dan pesos pequeños a este commodity (menos del 5%) en las carteras.

Dada estas relaciones y dependiendo de los mercados donde se estén invirtiendo, comprar oro solo por el motivo de que el índice VIX aumenta o el índice SPX disminuye es una apuesta arriesgada a corto y a largo plazo.

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¿Qué necesito para administrar mis inversiones?

BURSEN LINKEDIN 1 (1)

Por: Luis Ramírez

(Docente de BURSEN-Centro de Estudios de la BVL y Gerente General de Kevala Advisors)

Dicen que invertir en bolsa es fácil, pero en realidad esto es una verdad a medias. La inversión en bolsa tiene dos caras. En primer lugar, la parte operativa-administrativa que empieza cuando nos acercamos a una Sociedad Agente de Bolsa (SAB) para abrir una cuenta. Se completa y firma una ficha de registro de datos personales muy simples. Con esta información la SAB gestionará un código RUT (Registro Único de Titulares) al participante. Luego de ello, el inversionista estaría listo para llamar a su operador de Bolsa e instruir una operación de compra (hacer la inversión). Este proceso efectivamente es muy sencillo, sin embargo, cuando nos enfrentamos a la decisión sobre en qué invertir y cuál es el mejor momento para comprar y vender valores, nos encontramos con una realidad diferente y negociar en bolsa ya no resulta tan fácil.

Entonces, ¿Qué se necesita para poder administrar personalmente las inversiones? En primer lugar, es importante mencionar lo que no se debe hacer.

Una persona no debería invertir en un activo (acciones, bonos, entre otros) porque algún conocido suyo, le contó que negoció en dicho activo y ganó dinero. La explicación es muy sencilla: Las personas no necesariamente tenemos el mismo perfil de riesgo ni los mismos objetivos. Entonces, por ejemplo, ¿Qué pasaría si un amigo nuestro quien tiene un perfil agresivo realiza inversiones de alto riesgo? Podría pasar que el precio del activo en cuestión suba, y seguramente lo felicitemos por tal transacción. Pero que sucedería si después de la compra el valor de ese activo cae, ¿Podremos manejar la ansiedad asociada al ver como se desvaloriza la inversión?

Invertir no es un juego. La forma correcta de realizar inversiones empieza por desarrollar un “Plan de Inversiones”. Para esto, debemos tener claro nuestros objetivos, es decir, plantearnos para qué estamos haciendo las inversiones. La rentabilidad, no debería ser un objetivo sino más bien el medio para lograr dicha meta.

Uno de los propósitos debería ser, por ejemplo, el “retiro anticipado”, pues probablemente no deseamos esperar hasta los 65 años para jubilarnos. Tal vez nos apasiona la fotografía y anhelamos tiempo para ponerla en práctica, pero no podemos porque somos el soporte económico de la familia y debemos trabajar. Para hacer realidad ese objetivo se necesitaría un patrimonio que genere ingresos o rentas suficientes que permitan a la persona dejar de trabajar, por ejemplo, a los 50 años.

Al especificar la meta personal, el horizonte de inversión queda definido de manera implícita. Lo siguiente será establecer los parámetros de riesgo-rendimiento con los que nos sintamos cómodos y que además nos permitan lograr el objetivo.

La elaboración del plan de inversiones es el paso previo para iniciar una negociación. En su práctica se debe elaborar la estrategia de inversión, es decir, estructurar el portafolio tomando para ello los parámetros del plan (riesgo aceptado, rendimiento esperado, horizonte de inversión, etapa de vida del inversionista y objetivos de inversión) y se diseña sobre la base de los fundamentos globales vigentes.

Para realizar lo anteriormente expuesto debemos contar con una base de conocimientos en teoría económica, financiera, nociones de estadísticas, así como manejar herramientas de análisis para la toma de decisiones en las inversiones. En resumen, debemos ser capaces de entender cómo los hechos fundamentales (económicos, políticos, entre otros) se trasladan al precio de los activos financieros.

No obstante, dichos precios no solo se mueven por fundamentos, sino que además existen factores emocionales que influyen en las decisiones de quienes están comprando y vendiendo valores. Por ello, debemos ser capaces de entender cómo ese aspecto emocional afecta el comportamiento de los mercados. Es importante que desarrollemos una madurez emocional que nos evite caer en las trampas psicológicas que generalmente nos llevarán por “el lado oscuro” del proceso en la toma de decisiones.

Finalmente, además de contar con la capacidad para analizar y procesar la información económica y contar con inteligencia emocional, debemos agregar la importancia de destinar un periodo de tiempo para leer y analizar la información que de manera permanente fluye al mercado.

Otro punto importante a tomar en cuenta es realizar el seguimiento a nuestras inversiones, pues si bien el trabajo es a largo plazo, al mercado no se le puede dar la espalda.

Si tenemos todo esto adelante, estamos listos para administrar nuestras inversiones. De lo contrario, tenemos dos alternativas: o estudiamos y nos capacitamos o contratamos un asesor. Lo que de ninguna manera debemos hacer, es entrar al mercado a “timbear”.

Lo que nos Traen los Estados Financieros – Tercera Entrega:

BURSEN LINKEDIN2

Por: Victor Hugo Flórez

La información acerca del nivel de utilidades generado por una empresa en un período determinado es, sin duda alguna, uno de los datos más importantes que nos traen los estados financieros (aún cuando, como comentábamos en anteriores artículos, dicho dato más que “financiero” es netamente económico). La primera razón que sustenta esta afirmación la encontramos en que dichos resultados económicos son la fuente primigenia de los dividendos que serán distribuidos luego entre los accionistas. Si no hay utilidades o si estas son muy bajas, lo primero que se ve comprometido son las expectativas de los inversionistas respecto a la rentabilidad que ellos esperaban y deberían recibir.

La segunda razón, más de largo plazo, es que dichas utilidades suelen ser uno de los mejores indicadores para evaluar la capacidad de crecimiento de la empresa, sobre todo en que parte de dichas utilidades son reinvertidas.

La pregunta clave en este tema es si dichas ganancias, las que son reportadas a través del estado de resultados, son o no representativas de lo que ha logrado la empresa. En tal sentido, podríamos haber empezado este artículo planteando una pregunta aparentemente de Perogrullo: ¿Realmente ganan las empresas cuando reportan utilidades? Ocurre que tanto la metodología como los criterios con los que la Contabilidad (más específicamente las Normas Internacionales de Información Financiera – NIIF), calculan dicha utilidad, vienen siendo cuestionados desde hace algunas décadas.

Como se explicó en anteriores artículos, existen dos grandes caminos, complementarios más que alternativos, para evaluar la salud de una empresa: el criterio del efectivo y el criterio del devengado.

Un flujo de caja, ya sea del propio Estado de Flujo de Efectivo (histórico), o de alguna de las diferentes variantes del Flujo de Caja Proyectado (tanto el de corto plazo, que dimensiona las necesidades de financiamiento o los excedentes temporales de efectivo de la empresa, como el de largo plazo, que se orienta más a la evaluación de proyectos de inversión), transitan por la primera de estas dos vías. El estado de resultados, que es la fuente de la cual tomamos el dato de las utilidades, aplica al segundo criterio: el del devengado, que nos dice que los ingresos deben ser reconocidos cuando se entrega la mercadería y no cuando la venta se cobra, y que los gastos se registran cuando el bien o el servicio al cual se refieren ya han sido utilizados, al margen de si este fue pagado o no. (1).

Sin embargo, uno de los varios cuestionamientos que se le hace a la manera de calcular la utilidad de la empresa no refiere a que no se muestre los movimientos de efectivo, ya que existe cierto consenso acerca de la necesidad de ir midiendo, cada cierto tiempo, los resultados de la gestión de la empresa. Asimismo, para ello se requiere tener una base de realización y no de flujo de efectivo con el objetivo del reconocimiento de las operaciones reportadas en un periodo determinado.

Lo anterior está bastante aceptado, y no solo porque lo digan las NIIF, sino porque también concuerdan con ello la gran mayoría de los analistas de inversiones. La mayor objeción que se le hace a la metodología, utilizada hasta hoy, es que en el cálculo de las utilidades, omite uno de los gastos más importantes de la empresa: el costo de su principal fuente de financiamiento, es decir, el costo del dinero de sus accionistas (conocido usualmente por sus siglas: COK, o costo de oportunidad del capital del inversionista).

Este es el caso concreto, por ejemplo, de quienes postulan que es mucho más razonable aplicar para ello a la metodología del EVA (Economic Value Added), que podríamos resumir en los siguientes términos: “Nosotros estamos de acuerdo en que se tomen los ingresos y gastos que las NIIF consideran en la elaboración del Estado de resultados con miras a calcular la utilidad del ejercicio, pero creemos que no es razonable que se excluya al más importante de los costos de financiamiento, es decir, el del dinero de los accionistas, ya que, al hacerlo estaremos llegando a conclusiones erróneas sobre la verdadera ganancia obtenida. Asimismo, para no entrar en una discusión estéril en torno a si el término “utilidad” es o no el más representativo, la metodología EVA plantea preguntarse si la empresa está generando VALOR o si lo está destruyendo”.

No es el objetivo de este artículo entrar a desarrollar fórmulas ni modelos matemáticos para mostrar cuál es la manera específica y secuencial de calcular dicho valor generado o destruido por la empresa, pero sí lo es plantear la esencia del mensaje.

Es decir, si después de incluir el costo del dinero del accionista como uno de los gastos del período, seguimos obteniendo un resultado positivo, recién podríamos decir que la empresa generó valor, ya que, la empresa habrá demostrado que fue capaz de generar ingresos suficientes para cubrir todos sus costos y sus gastos operativos además del costo del capital total que utilizó. Asimismo, recién sobre esta nueva base deberíamos analizar la rentabilidad obtenida por la empresa y por el inversionista, así como tomar las decisiones más adecuadas en torno a la distribución de dividendos. Lo dramático de todo esto, y de ahí la importancia superlativa del tema en discusión, es que muchas veces decidimos repartir dividendos simplemente porque vemos que los estados financieros nos reportan utilidad pero sin llegar a preguntarnos si esta ganancia oculta o no destrucción de valor. De allí se infiere, que si repartimos dividendos habiéndose destruido valor, solo habremos logrado “canibalizar” la empresa.

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(1)     Para quienes estén interesados en el tema, algo de ello adelantábamos en nuestro artículo “Diagnóstico de empresas: ¿caja o utilidades?“, publicado en este mismo medio el 6 de junio de 2016.

 

Participación Ciudadana y Financiamiento de Infraestructura

Participación Ciudadana y Financiamiento de Infraestructura

Por Fernando Cadillo Vásquez

El Perú es un país con ventajas comparativas únicas que lo distingue significativamente de otros de la región. La geografía ha configurado costa, sierra y selva con tal maestría y las ha provisto de grandiosos recursos naturales con valor económico que deben ser puestos en uso para contribuir al desarrollo del país y bienestar social.

De acuerdo al Fondo Monetario Internacional – FMI –, al 2016, la economía de nuestro país ocupa la posición N° 50, de un total de 193 países, detrás de México (15), Colombia (30) y Chile (39), socios de la Alianza del Pacífico.

A nivel del Mercado Integrado Latino Americano – MILA –, al 30 de Junio 2017, en términos de capitalización bursátil, el Perú se encuentra en la posición N°4 con USD 88 mil millones, detrás de México N° 1 con USD 439 mil millones, Chile N° 2 con USD 236 mil millones y Colombia N° 3 con USD 105 mil millones, cifras que nos hacen reflexionar acerca de las tareas pendientes del país.

En este contexto, el desafío del actual gobierno es implementar políticas económicas que encaminen al Perú hacia una posición más expectante y próxima a economías de Colombia y Chile.

El FMI proyecta un crecimiento del Producto Bruto Interno – PBI – de 2.7% y de 3.8% para el 2017 y 2018 respectivamente. Asimismo, liderará el crecimiento en América Latina, lo cual obliga al actual gobierno a tener una comprensión más precisa y exacta del entorno presente nacional e internacional, sobre todo, del futuro deseado en relación a la promoción de inversiones en infraestructura y desarrollo del mercado de valores con la participación ciudadana.

Sin embargo, las políticas públicas implementadas por los gobiernos desde inicios de los 70 hasta la fecha, son insuficientes y no han permitido, aún, construir a los ciudadanos, una visión de futuro que anhelaban pensadores como Jorge Basadre, Víctor Andrés Belaúnde, José Matos Mar, Alberto Flores Galindo o más recientes como Hernando de Soto, entre otros, para el desarrollo del país.

Asimismo, los acontecimientos sociales vividos en los últimos 50 años revelan que las relaciones entre el Estado, las empresas y la sociedad civil no han permitido cohesionar objetivos, intereses, valores y necesidades en torno al desarrollo nacional, sino que por el contrario han creado posiciones extremas. Resultado de lo anterior es la profunda inequidad social causada por la incapacidad del Estado de crear condiciones suficientes de inversión privada. A ello, hay que añadirle, la creciente informalidad en las actividades económicas que afecta la recaudación tributaria, base del presupuesto público.

Esto nos lleva a preguntarnos si el Estado, la empresa privada y la sociedad civil deberían cambiar en el futuro las formas de relacionarse entre sí a fin de crear valor social y conciencia ciudadana sobre la necesidad del desarrollo económico con inversión privada.

Bajo ese contexto, la infraestructura resulta ser un aspecto fundamental al que todos deberíamos adherirnos desde la posición que nos toque desempeñar.

La infraestructura son bienes públicos que deben encontrarse a disposición de todos los peruanos para promover e impulsar el desarrollo económico. Esta contribuye a la competitividad de las actividades económicas, genera oportunidades de empleo y mejora el ingreso de las empresas, personas y familias.

La sociedad civil y el Estado, en sus tres niveles de representación, están convencidos de que con mejores o nuevos aeropuertos, autopistas, telecomunicaciones, trenes, ferrocarriles, centrales de energía hidráulica o eólica, entre otros, la economía podrá seguir creciendo en los próximos años a fin de alcanzar una mejor posición en el ranking de economías del FMI. No obstante, los actuales sistemas y canales de comunicación, a fin de alcanzar consensos, podrían haber demostrado no ser los más eficientes y eficaces.

Por otro lado, la sola existencia de la necesidad de infraestructura en diversos sectores nos exige preguntarnos ¿de dónde podrán obtenerse los recursos para financiarlos?

De acuerdo al estudio encargado en el 2015 por la Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional  – AFIN – a la Universidad del Pacífico, se estimó necesidades de infraestructura por USD 160 mil millones para el periodo 2016-2025. El presupuesto anual que debería destinar el Estado para inversiones en infraestructura, según los estándares internacionales, asciende al 6% del PBI, es decir, USD 12 mil millones.

El esquema de Asociación Público Privada (APP) ha sido el mecanismo que el Banco Mundial ha impulsado en nuestro país y en América Latina con el objetivo de lograr una sociedad entre el Estado y el sector privado. Este último ejecutará y operará, por un plazo determinado, una infraestructura considerada de prioridad para el desarrollo nacional.

Por lo general, el sector privado, crea una sociedad de propósito especial – SPV – (Special Purpose Vehicle, por sus siglas en inglés) la cual asume la responsabilidad de obtener el capital necesario para emprender la APP. Dicho capital puede estar constituido por aportes propios de accionistas y deuda con terceros (fondos de inversión, bancos de inversión, bancos comerciales, AFPs, entre otros). La estructura óptima la establece la SPV.

Si consideramos que la asociación público privada es una extensión complementaria de la inversión pública, y , bajo la denominación pública, comprendemos a la ciudadanía en general, en adelante, los organismos que en América Latina y en Perú se encargan de la promoción de inversión, bajo el esquema de APPs, deberían contemplar la inclusión de hasta un porcentaje que pueda ser financiado con aportes de los ciudadanos que deseen poner sus recursos financieros como parte del capital de dichas APPs.

Lo anterior conlleva a que el Estado, las instituciones responsables de la promoción de la inversión, los reguladores del sector y mercado, y los centros de formación educativa adopten nuevas decisiones con el objetivo de alcanzar la participación ciudadana en APPs.

Los de promoción de la inversión y regulación del sector y mercado deberán modificar la ley de APP y la ley de sociedades para fines de APPs, con el objetivo de reservar hasta un porcentaje de capital (por ejemplo de hasta no más de 10%) a ser aportado por los ciudadanos para los casos en el que, el regulador del sector y el regulador del mercado opinen favorablemente en la participación ciudadana. El porcentaje final, así como límites, prohibiciones, controles y excepciones habrán de definirse por los reguladores, quienes en cada caso, pueden apoyarse y obtener las opiniones de asesores externos, académicos, instituciones participantes del mercado de valores y sociedad civil representada por asociaciones debidamente acreditadas.

Las instituciones de formación educativa, con el apoyo del Estado, deberán realizar un esfuerzo masivo de difusión y capacitación ciudadana a fin de crear competencias en educación financiera, con especial énfasis en el mercado de valores. De esa forma, se podrán sentar las bases de una nueva perspectiva ciudadana sobre el desarrollo económico nacional, en particular, de tratarse de una APP y se crearán nuevos potenciales inversionistas en el mercado de valores.

APPs vinculadas a infraestructura para el sector turístico, agro exportación, energías limpias, minería  serían, sin duda, atractivos para los ciudadanos.

Las decisiones de inversión no se adoptan solamente por la existencia de marcos legales promotores o proyecciones de rentabilidad. Asimismo, es preocupante la existencia de intereses, objetivos, valores y necesidades contrapuestas entre el Estado, el sector privado y la ciudadanía que afectan los esfuerzos por atraer inversiones y capitales a largo plazo para el financiamiento de la infraestructura.

Los conflictos sociales incrementan la incertidumbre y riesgo de las APPs. Según la Defensoría del Pueblo, al 31 de julio 2017, se registraron 177 en nuestro país. Definitivamente estos conflictos no promoverán ni permitirán inversiones privadas hasta que haya equidad de intereses en las partes involucradas.

Debemos resaltar que en el marco de facultades delegadas por el Congreso al Ejecutivo, recientemente, el actual gobierno ha establecido incentivos para la organización de Fideicomisos de Inversión en Bienes Raíces – FIBRAS – y para los Fondos de Inversión en Bienes Raíces – FIBRIS a fin de promover la infraestructura desde el sector privado. Sin embargo, el gobierno tiene la responsabilidad mayor de promover e impulsar más agresivamente las inversiones en infraestructura a nivel nacional, principalmente a través del mercado de valores vía la participación ciudadana en APPs.

Una medida efectiva y decidida sería nombrar a un Director Ejecutivo de Inversiones y Financiamiento de Infraestructura, adscrito a la Presidencia del Consejo de Ministros, pues se advierte, a partir de los estudios realizados, que las necesidades del futuro desbordan la actual capacidad de atención de Proinversión.

Dicho Director estaría a cargo no solo de prever las inversiones y su financiamiento a nivel nacional sino también de las inversiones en infraestructura con impacto regional, principalmente con los países limítrofes como Ecuador, Colombia, Brasil, Bolivia y Chile a fin de hacer más competitiva nuestras economías.

Además, dicho funcionario, a partir de la experiencia en el Perú, debería sentar las bases para iniciar una nueva política de inversiones en APPs con participación ciudadana dentro del MILA, hoy con un futuro más expectante luego de la XII cumbre de la Alianza del Pacífico celebrada el pasado 30 de junio, donde se indicó el inicio de negociaciones con Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Singapur para considerarlos países asociados de la Alianza del Pacífico. Está en manos de la Presidencia del Consejo de Ministros y el Ministerio de Economía y Finanzas dar inicio a esta nueva visión de la inversión y financiamiento de la infraestructura con miras al bicentenario patrio.

Análisis: La situación de la Bolsa de Valores de Lima en lo que queda del año

Análisis: La situación de la Bolsa de Valores de Lima en lo que queda del año

Por: Horacio Córdova, docente de BURSEN-Centro de Estudios Bursátiles de la Bolsa de Valores de Lima.

Al 09 de agosto de este año, el Índice SP/BVL Perú Select rinde 11.67% en dólares por encima del 8.74% que rinde Colombia y ligeramente más arriba del rendimiento obtenido por el Dow Jones y el SP& 500 (+11.57% y 10.51%, respectivamente). Sin embargo,  el rendimiento del Perú Select se encuentra por debajo del 26.61% que rinde Chile, país impulsado principalmente por la recuperación del cobre y por el impacto positivo de una potencial elección de Sebastián Piñera en el proceso electoral de noviembre.

Sin embargo, el rendimiento no debería ser la única variable a considerar cuando se analiza el comportamiento de un mercado sino que además es propicio incluir la perspectiva de los inversionistas con respecto al mismo.

El ISHARES MSCI ALL Peru Capped ETF o EPU es un Exchange traded fund que replica un índice compuesto por 25 acciones representativas del mercado. Es decir, el comportamiento del EPU debería ser similar a los índices representativos del mercado peruano. Es así que el EPU rindió 10.37% ligeramente por debajo del Perú Select (11.67%).

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El ETF es un instrumento de inversión cuya principal característica es que al operar se negocia de la misma forma que una acción. No obstante, en vez de apostar por los flujos futuros que genera la empresa que emite acciones (porque generalmente se compran acciones esperando que más adelante puedan ser vendidas a un mayor precio, ya que los flujos de la empresa han sido positivos) se apuesta a que el rendimiento en conjunto de la canasta de acciones sea positivo.

Actualmente hay en circulación alrededor de 4.8 M de unidades del EPU. A inicios del año habían en circulación 6.45 M de unidades y para el 13 de febrero las unidades alcanzaron los 7.3 M. Sin embargo, la pregunta cae por sí sola ¿Cómo en un periodo tan corto han podido fluctuar tanto las unidades en circulación?, ¿Qué representa esta fluctuación?

Según información difundida por ISHARES y confirmada en Bloomberg, cada canasta de EPU corresponde a 50,000  unidades en circulación. Es decir, actualmente se encuentran vigentes en el mercado 96 Canastas de EPU.

Si consideramos el punto máximo de 7.3 M hasta los 4.8 M, registrados al 08 de agosto, han disminuido 2.5 M de unidades o se han destruido 50 canastas de EPU en lo que va del año.

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Una construcción o destrucción de canasta se refiere, en términos simples, a la compra o venta de los valores registrados dentro de ella (valores tales como BAP, SCCO, entre otros. Información que es difundida de manera pública en la página de ISHARES). Cada construcción o destrucción de canasta corresponde a un monto alrededor de S/. 2.4 M. considerando los actuales precios del mercado.

El proceso de creación o destrucción inicia cuando un participante autorizado, tal vez un Broker u otro agente, decide obtener o deshacerse de una o más canastas de este ETF, ya sea para un inversionista tercero o para su propia cartera.

La construcción consiste en la compra de los valores que componen la canasta en el mercado local y en el mercado extranjero, según corresponda. Luego, estos valores son entregados al estructurador del EPU y en retorno este le entrega las 50,000 unidades de EPU. El proceso de destrucción se realiza de manera inversa.

A precios actuales, una construcción o destrucción de una canasta EPU representa, según cálculos propios,  alrededor de  S/. 2.4 M. de negociación en el mercado local.  Una destrucción de canastas de EPU genera una fuerte presión vendedora dado que la destrucción de canastas puede ser tomada como una señal para otros participantes del mercado.

¿Qué cambió desde principios de año?

Los mercados desarrollados han otorgado mayores rendimientos en los distintos activos en lo que va del año convirtiéndose más atractivos para los distintos inversionistas globales. Factores locales han impactado en el crecimiento del país que a principios de año se esperaba, según el MEF, en 4.8% para este año y que ahora se encuentra en consenso entre el 2.5%-2.0%. Estos factores son el Fenómeno del Niño, el caso de corrupción Odebrecht y la inestabilidad política que tuvo un protagonismo superlativo en los últimos meses.

Pese a todo esto, tal como se mencionó en párrafos anteriores, el rendimiento del mercado peruano se encuentra en terreno positivo, y esta tendencia podría continuar si consideramos los siguientes aspectos:

  • La reafirmación del crecimiento estable de China.
  • No se concreten las amenazas de un escenario bélico entre Corea del Norte y Estados Unidos (de la mano con que se retome la confianza al plan fiscal de Donald Trump).
  • El plan de reconstrucción y la reactivación de distintos proyectos para nuestro país dinamicen nuestra economía y devuelvan la confianza al inversionista privado.

De esta forma, podrían existir rendimientos mayores en nuestro mercado, incluso ante un escenario de destrucción de canastas EPU.

Lo que nos traen los Estados Financieros SEGUNDA ENTREGA: El caso de Supermercados Peruanos

Autor: Victor Hugo Flórez – Profesor en Bursen

Como sucede absolutamente con casi todo en la vida, las cosas deben analizarse siempre dentro de su contexto. Y los estados financieros no son ciertamente la excepción. En ese sentido, suelo recordar siempre una de las preguntas más interesantes y más inteligentes que a menudo plantean mis alumnos en clases: Seguir leyendo “Lo que nos traen los Estados Financieros SEGUNDA ENTREGA: El caso de Supermercados Peruanos”

Comentario y Perspectivas Abril 2017

Autor: Orlando Mussio – profesor en BURSEN

En lo que va del año, la Bolsa de Valores de Lima muestra un rendimiento positivo de 1.78% en medio de desastres naturales y políticos. Por su parte Colombia, una economía de similar riesgo, muestra similares rendimientos: +1.38% en su índice más representativo; Chile, una economía de menor riesgo, +18.12%; y, EEUU, una economía de mucho menor riesgo, 5.62%.

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Fuente: EL COMERCIO

Observamos en Perú, grandes retos de reconstrucción y mitigación de riesgos naturales que amenazan el crecimiento económico no solo en este año, sino que, de no efectuarse las inversiones apropiadas en encausamiento de ríos, puentes, carreteras, sistemas de drenaje, etc., corremos el riesgo de que esta situación se repita, en mayor o menor medida, el próximo año, y el siguiente, y el siguiente. Aunado a esto, los escándalos políticos, involucran día a día, a más políticos y empresarios, y esto les resta confianza a los inversionistas.

El anuncio del gobierno de incrementar en el gasto público para cubrir con los gastos de reconstrucción nos puede dar cierta expectativa de que el crecimiento económico no se verá muy deteriorado para fin de año, si y solo si confiamos en que alguna actividad (comentario, discurso, ataque) de EEUU no altere negativamente el precio de los metales.

De todas maneras, debemos evaluar conscientemente el impacto real de los daños ocurridos por el desastre y el impacto en el aumento del gasto público, el cual, estará principalmente destinado a la construcción de viviendas y hospitales, mientras que la villa deportiva, seguirá siendo motivo de discusión hasta su inauguración (si es que se da).

Adicionalmente, en una coyuntura de reducción de tasas en EEUU, una economía que representa menor riesgo, y mientras que en la peruana, nos encontramos en una coyuntura de alza de tasas, podemos esperar que los flujos de capital se empiecen a dirigir al país del norte, creando presión sobre el tipo de cambio para los siguientes meses.

Queda como tarea del gobierno central (dado que los regionales están quedando fuera en cierta medida), efectuar una reconstrucción de largo plazo, aplicar justicia por los escándalos de corrupción para así poder mitigar el alza del tipo de cambio y atraer más capitales a nuestro mercado.